Lionel Messi tomó el micrófono en el centro del Monumental y tardó en encontrar las palabras. “Es difícil poder hablar una noche como la de hoy. Se me cruzan muchas cosas”, arrancó, con lágrimas en los ojos, ante una multitud que no quería que la noche terminara.
Su primer pensamiento fue para Jorge Messi, su padre y representante, que murió el 8 de agosto en Rosario. “Obviamente lo primero que pienso es en mi viejo”, dijo el capitán. Esa pérdida, según había contado en la carta con la que anunció su retiro, terminó de convencerlo de dejar la Selección.
Después repasó su recorrido. “Fue un orgullo muy grande para mí defender esta camiseta durante más de 20 años”, sostuvo, y remarcó que nunca dejó de pelear, aun en los peores momentos. También tuvo palabras para sus compañeros, con los que, dijo, fue un orgullo compartir la cancha y el vestuario.
El estadio de Núñez ocupó un lugar especial en el mensaje. El rosarino recordó que allí vivió uno de los momentos más felices de su vida, cuando volvió a jugar después de ganar el Mundial. “Hoy nuevamente acá, seguramente el día más triste de toda mi carrera”, comparó.
La frase que más golpeó llegó cuando habló del futuro. “El no venir más va a ser un dolor muy grande. Les juro que me gustaría venir toda la vida porque jugar en la Selección Argentina es lo más lindo que te puede pasar”, confesó. En ese momento, Enzo Fernández rompió en llanto.
El cierre, para la gente
El cierre fue para los hinchas que lo acompañaron en cada rincón del país. “Soy orgulloso de ser argentino y de haber podido cumplir el sueño con todos ustedes”, concluyó el "10", antes de emprender una última vuelta olímpica con los brazos en alto.